Deal Breakers | No negociables en mis relaciones sexoafectivas
Los Deal Breakers son una herramienta de recuperación retomada del enfoque de Sober Dating (citas en sobriedad) de Adictos al Sexo y al Amor Anónimos (SLAA por sus siglas en inglés) para ayudarnos a reconocer qué necesitamos y relacionarnos desde mayor claridad y sobriedad emocional.
No se trata de hacer una lista de requisitos para encontrar a la persona perfecta, sino de conocer nuestros mínimos: qué buscamos en una relación, qué podemos negociar y qué ya no estamos dispuestos a comprometer.
El ejercicio también nos invita a mirar hacia atrás y revisar nuestros vínculos anteriores: ¿qué hemos aceptado, ignorado, justificado o normalizado? Y después, a voltear la mirada hacia nosotros mismos: ¿estamos ofreciendo aquello que esperamos recibir?
Por eso, no necesitas estar buscando pareja para hacer este ejercicio. Puedes estar soltero, en una relación o atravesando un periodo de abstinencia. Los Deal Breakers no solo sirven para ayudarnos a elegir con quién relacionarnos: también pueden convertirse en una dirección para decidir cómo queremos relacionarnos y quiénes queremos llegar a ser dentro de nuestros vínculos.
Elabora tres listas
Puedes hacer este ejercicio a mano o en computadora. Si lo haces a mano, puedes utilizar colores o plumones para organizar visualmente cada categoría.
Necesitarás tres columnas para comenzar a escribir. Elige situaciones o aspectos concretos de una relación y define para cada uno:
🟢 Bandera verde — Mi ideal
Lo que espero encontrar en una relación y que también quiero poder ofrecer. ¿Cómo se vería este aspecto si estuviera funcionando de una manera satisfactoria para mí?
🟡 Bandera amarilla — Mi límite
Aquello que puede ser diferente de mi ideal, pero todavía puedo conversar, ajustar o negociar. ¿Cuánta flexibilidad tengo? ¿En qué punto comienza a afectar una necesidad importante para mí?
🔴 Bandera roja — Mi no negociable
Una conducta o situación que reconozco como incompatible con mis necesidades, valores o recuperación. Es el punto en el que ya no estoy dispuesto a negociar.
Intenta identificar al menos 20 puntos que para ti serían verdaderamente no negociables en una relación.
No pienses todavía en una persona específica ni en si alguien que conoces cumple con ellos. Puedes preguntarte:
¿Qué necesito para poder construir la relación que quiero?
¿Qué no estoy dispuesto a volver a aceptar, justificar o normalizar?
¿Qué tendría que estar presente para que una relación sea compatible conmigo?
Después, toma cada uno de esos puntos y construye tu semáforo: ¿cómo se vería en verde, dónde estaría mi amarillo y qué conducta concreta marcaría mi rojo?
De un no negociable a un semáforo
Empieza escribiendo aquello que, de manera intuitiva, reconoces como importante para ti. Este es un ejemolo, retomando la imagen de arriba:
“Para mí es indispensable que mis perros duerman en la cama y que sus necesidades sean tomadas en cuenta.”
Ahora, hazlo específico. Pregúntate:
¿Qué significa “tomar en cuenta sus necesidades”?
¿Acompañarnos en ciertos planes? ¿Que sus horarios de comida, paseo o cuidados sean considerados al organizar el día?¿Qué parte es verdaderamente no negociable?
Quizá dormir en la cama si lo es. Quizá que la otra persona quiera sacarlos a pasear espontáneamente no lo es.¿Qué necesito que la otra persona haga?
¿Necesito que ame a mis perros? ¿O necesito que los respete, acepte su lugar en mi vida y esté dispuesta a convivir con ellos?¿Qué puedo pedir, pero no necesito que le nazca?
Aquí empieza a aparecer la diferencia entre mi límite y mi ideal.
🔴 MI NO NEGOCIABLE
Que rechace la idea de dormir con perros en la cama, le tenga miedo a los perros y/o minimice la importancia que tienen para mí mis perros.
🟡 MI LÍMITE
Le gustan los animales y convive con mis perros con respeto y cariño. No tiene problema con que duerman en la cama y está dispuesta/o a considerar sus necesidades al hacer planes. Puede acompañarme a pasearlos o ayudar con ellos cuando se necesita, aunque no le surja hacerlo espontáneamente.
🟢 MI IDEAL
Ama a los animales y disfruta genuinamente convivir con mis perros. Le surge incluirlos en nuestros planes, pasearlos, jugar con ellos o participar en sus cuidados. Disfruta dormir con ellos y los considera espontáneamente al organizar nuestra vida cotidiana.
La diferencia está en el mínimo
🔴 Rojo–Mi no negociable: No puedo construir una relación compatible conmigo si esto no se respeta.
🟡 Amarillo–Mi límite: Mi necesidad fundamental está satisfecha, aunque la otra persona no la viva igual que yo.
🟢 Verde–Mi ideal: Mi necesidad fundamental está completamente satisfecha.
2. Cómo revisar y ajustar tus no negociables
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Palabras como cariño, respeto, honestidad, compromiso, independencia o responsabilidad pueden significar cosas muy distintas para cada persona.
Puede ser limitante sólo escribir: “Quiero una pareja cariñosa.”
Pregúntate:
¿Qué significa “cariñosa” para mí?
¿Cómo se ve en acciones?
¿Cómo sabría que esto está presente?
¿Cuánto necesito?
¿Cuánto puedo negociar?
¿Cuánto sería demasiado?
¿En qué punto deja de funcionar para mí?
Para aterrizar cada punto, puedes preguntarte:
¿Cómo se ve?
¿Qué conductas concretas me permitirían reconocerlo?¿Cuánto necesito?
¿Todos los días? ¿Varias veces por semana? ¿Cuando lo pido? ¿No necesito una cantidad exacta, pero sí constancia?¿Cómo necesito recibirlo?
¿Con palabras, acciones, contacto físico, tiempo, acuerdos, ayuda práctica?¿Qué puedo negociar?
Si no ocurre exactamente como en mi ideal, ¿qué otras formas también satisfacen esa necesidad?¿Dónde está mi límite?
¿En qué momento una diferencia deja de ser negociable y empieza a afectar algo fundamental para mí?¿Cuánto sería demasiado?
También puede existir un límite en el otro extremo. Querer comunicación frecuente, por ejemplo, no significa querer mensajes constantes, tener que reportar dónde estoy o estar disponible todo el tiempo.¿Qué no estoy dispuesto a aceptar?
Descríbelo como una conducta observable. En lugar de “que no sea tóxica/o”, escribe qué tendría que hacer concretamente para que tú reconocieras que se cruzó ese límite.
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Un Deal Breaker no es una lista de todo lo que tendría nuestra pareja ideal.
Pregúntate:
¿Me encantaría que fuera así?
→ Puede ser una preferencia.¿Necesito alguna forma de esto para estar bien en una relación?
→ Puede ser una necesidad.¿Su presencia o ausencia haría que esta relación fuera incompatible conmigo?
→ Puede ser un no negociable.
También pregúntate si necesitas esa conducta exacta o lo que recibes a través de ella.
Quizá necesitas afecto, pero existen distintas maneras de expresarlo.
Quizá necesitas comunicación, pero eso no significa disponibilidad permanente.
Quizá necesitas compromiso, pero eso no significa hacer todo juntos. -
Ahora aplica tus ideales hacia ti:
¿Yo puedo ofrecer aquello que espero recibir?
Si quiero comunicación directa, ¿expreso claramente lo que necesito?
Si quiero respeto durante un conflicto, ¿puedo discutir sin insultar, castigar o amenazar?
Si quiero una persona autónoma, ¿tengo intereses, hobbies, vínculos individuales?
Si quiero disponibilidad emocional, ¿puedo escuchar y recibir las emociones de otra persona sin tratar de modificarlas o decirle qué hacer?
Si encuentras algo que todavía no ofreces pero que genuinamente quieres desarrollar, conviértelo en un compromiso contigo.
Así, nuestros ideales no solo describen a quién queremos encontrar, también hacia dónde queremos crecer.
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Una vez ajustados tus deal breakers, revísalos dentro de tu proceso de recuperación.
Tu padrino o madrina puede ayudarte a preguntarte:
¿Es una necesidad o una preferencia?
¿Es un límite o estoy intentando controlar a la otra persona?
¿Estoy siendo flexible o me estoy abandonando?
¿Es una expectativa realista o una exigencia?
¿Hay algo importante que no incluí porque suelo normalizarlo?
¿Estoy poniendo en amarillo algo que para mí debería ser rojo?
No se trata de que otra persona decida tus límites. Se trata de tener otra mirada que pueda ayudarte a reconocer tus puntos ciegos.
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Por eso es importante discernir cuidadosamente qué colocamos en esta categoría.
Una bandera roja no significa:
“Preferiría que esto no ocurriera.”
Significa:
“He reconocido que esto es incompatible con mis necesidades, mis valores o mi recuperación.”
Una vez que algo ha sido trabajado y reconocido como un verdadero no negociable, el compromiso consiste en no empezar a negociarlo cuando aparezca alguien que queremos, cuando tengamos miedo de perder la relación o cuando resulte doloroso sostener nuestro límite.
Ahí los Deal Breakers también pueden convertirse en un ejercicio de Tercer Paso: no puedo controlar a la otra persona ni conseguir que cambie, pero sí puedo alinearme con aquello que he reconocido como importante para mí y actuar en consecuencia.
Si es una bandera roja, no necesito convencer a la otra persona de que cambie para poder quedarme. Me corresponde ser fiel al límite que definí.
Fuente: retomado del taller homónimo
Última actualización: 05 de septiembre de 2026